How To with John Wilson
No puedo recomendar más la serie How To with John Wilson. Creo que no sé ni describir lo que es. Se supone que son mini documentales, deben pertenecer a la categoría “no ficción” de las cosas, pero les queda enana la descripción.
John Wilson es un registrador compulsivo de imágenes. No solo pareciera que toda su vida se la ha pasado grabando absolutamente todo lo que ve, sino que además todo lo que ve está como en el margen de lo que los demás vemos.
Como que John Wilson vive en una capa de la realidad donde todo es un poco más caótico: un señor que camina con su perrito acurrucado en la cabeza, un par de viejos acarreando una muñeca inflable, una vieja metiendo una paloma dentro de una bolsa de supermercado o Kyle MacLachlan, el actor de Twin Peaks, tratando de pasar la tarjeta del metro y fallando.
Bueno, la cosa es que entre todas esas imágenes surgen historias y preguntas que John Wilson investiga y trata de responder a modo ensayo con temas realmente variopintos: andamios, risotto, prepucios, pilas, sueños, vino, muebles, corretaje. Parecen puras leseras, pero siempre terminan hablando de la humanidad misma. Es fascinante.
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A cuatro patas de Miranda July
Me imagino que este espacio es muy señora sobre 40, así que si pudiera obligarlas a leer A cuatro patas de la Miranda July, lo haría.
Si pudiera físicamente amarrarlas a una silla y abrirles los párpados con un escoch al frente de este libro, lo haría.
Perimenopausia, creatividad, crianza, secretos, trabajo, libertad, crisis, amistad, ¡sexo! ¡sexo! ¡sexo! Imperdible.
La traducción del título es pésima. Favor hacer caso omiso.
Disponible en librerías.
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Esquemas Juveniles
Todo lo que la mamita milenial necesita es quedarse encerrada en el auto un ratito más antes de entrar a la casa y cantar a viva voz algún himno.
Repetir algún conjuro poético que le ayude a encontrarse a sí misma antes de entrar a enfrentar el descalabro familiar del infierno doméstico.
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A pelar
Recomiendo mucho juntarse a pelar. Adonde sea. Es muy importante que por lo menos una vez al mes las amigas se junten en un lugar neutro: restorán o bar o en la punta de un cerro, donde sea que realmente puedan hablar mal sin repercusiones.
Importante que cuando el local cierre o el cerro oscurezca, deben irse a una segunda locación: un bar de mala muerte, un bandejón central, un motel, da lo mismo.
Como recomendación de after les dejo ir a desordenarle la casa a una amiga sin hijos, se siente especialmente bien.
Pero lo único que importa es que se junten, que alarguen la junta y que aleguen por todo. Es de primera necesidad.
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